Por su arquitectura marinera y patrimonio ecológico, la ría de Pontevedra se ha convertido en uno de los iconos turísticos de Galicia. En especial, sorprende la abundancia de miradores naturales, atalayas que ofrecen una panorámica privilegiada del Atlántico y de los archipiélagos cercanos. Justamente, el Parque Nacional de las Islas Atlánticas acoge uno de los miradores más populares, Fedorentos, que justifica para muchos la compra de billetes barco Isla de Ons para visitarlo desde Bueu.
Este mirador se sitúa en el extremo meridional del archipiélago de Ons y brinda una visión completa de la vecina isla de Onza y de las famosas Cíes, hogar de la considerada mejor playa del mundo, Rodas. Su punto más alto está a ochenta metros sobre el nivel del mar, siendo un punto de observación único para admirar el conjunto de la ría.
Por su parte, el mirador de Cotorredondo está a medio camino entre Vilaboa y Marín y posee una altura considerable: casi seiscientos metros que garantizan unas vistas excepcionales de las rías de Pontevedra, Vigo y Arousa, el Lago Castiñeiras o la isla de San Simón. Con razón, ha sido apodado como el ‘balcón de las tres rías’.
El de Siradella es el mirador más afamado de O Grove, localidad marinera de la comarca de Salnés. Sus ciento sesenta metros de altura lo convierten en el punto más elevado de esta península. Desde aquí se distinguen la ensenada de O Vao y varios archipiélagos de las Islas Atlánticas.
Otro punto geográfico de interés en la ría pontevedresa es A Granxa, un mirador de Sanxenxo desde el que pueden avistarse las localidades de Raxo y Marín, la isla de Tambo o la capital provincial. Una sorpresa que depara al visitante es una peculiar mesa con fines informativos: sus azulejos, que datan del siglo veinte, representan puntos geográficos.